sábado, 14 de febrero de 2009

De cuando los espias espiaban a Soraya

Hay que ver la de disgustos que me evité por comprar a tiempo una buhardilla de 19 metros cuadrados en el barrio de Cojoncillos Alto, a catorce kilómetros y medio de donde voy todas las mañanas a comer el bocadillo de chistorra, a uno veinte más cafe con churros incluidos. Todos querían convencerme de que hacía mal negocio, que lo de la buhardilla no era para mí, que aunque soy pequeño y gordo me muevo mucho por las noches, que las bajantes estaban jodidas, que un octavo sin ascensor es pa cagarse, que lo mio era seguir de alquiler en la pensión de Leganitos, donde compartía habitación con uno de Carabañas, que de vez en cuando recibía unos chorizos cojonudos de su pueblo que compartiamos con el yerno de la patrona a media tarde. Pero, la verdad, es que acabé de los chorizos esos hasta los huevos, porque tenian una pimienta verde que olia a chotuno y además en cuanto pasaban dos días ya no servían ni para calentar la estufa.
Así que un dia a las tres de la mañana me cogí y me compré la buhardilla por la cuarta parte de lo que me pidieron y allí me instalé con mi sofá de sky amarillo, con mi perchero de seis brazos, con mi alfombra de catorce nudos por pulgada y con mi estantería con dos libros y catorce folios. Un patrimonio acojonante, como puede colegirse. Pero por fin, podia ser libre, podia roncar hasta decir basta, pensé, mientras preparaba una fabada por todo lo alto, con chorizo de Cantimpalos y morcilla de Cabueñes, para celebrar la efemérides y antes de que llegara la Candelas, que me dijo que queria inaugurar la buhardilla con media botella del Gaitero, que le habia sobrao de Navidad. La de dios, me dije, voy a ser más feliz que el machaquito.
No habian pasado ocho minutos desde estas cavilaciones cuando de pronto llamaron a la puerta. Intrigado y en batin, crucé los 37 cms. que hay desde el perchero hasta la puerta y me aproximé al pomo de la cerradura porque no habia mirilla ni nada parecido, y aguzando el oido intuí que no era la Candelas la que reclamaba mis respetos, sino una mujer de voz chuchurria, que no paraba de dar patadas a la puerta, mientras con la mano derecha se rascaba el entrecejo, a la espera de que el menda le dijera una palabra bonita de las que suele utilizar en las grandes ocasiones, tal y como me enseñaron los hermanos escolapios a hostia limpia. A mi esa cara me era conocida, pero no era de Leganitos, ni de Puente de Vallecas ni del Pozo ni de Ciempozuelos.


Era de no se sabe dónde, pero enseguida me dijo que se llamaba Soraya, que era muy, pero que muy, amiga de Moragas y de su mochila, que conocía de vista a Rajoy, que no soportaba el desodorante de Ana Botella, que no sabia dónde se habia dejado el paraguas antes de ayer, que no sabia si habia pagado la cuenta de la lavandería, que habia olvidado cómo se preparaban las cocochas con salmorejo, en fin que estaba hecha un lio, que no se veia en su sitio y que necesitaba protección. Lo suyo era una emergencia de la hostia, una cuestión de vida o muerte, un cataclismo de campeonato. Su vida peligraba, su hacienda le importaba un bledo, su permanente podia esperar.... pero, por favor, ábreme, vecino de Carabañas, amigo de Candelas, flor de Leganitos.... no permitas que me encuentren Granados y sus tipos de la gabardina, que empiezan a meterte mano y al final todo se lo cuentan a la bruja de la Espe, la Birola de Entrevías, que se pone los videos en las noches de luna llena para entrar en trance la cacho cabrona. Me entristecí un huevo con esta historia, y aqui estoy en la puta calle de nuevo mientras la Soraya se resguarda en mi buhardilla sobre la alfombra de catorce nudos por pulgada. Es maravigliosa, tú. Su carita, como se ve en la foto, me suliveyó. Creo que me he enamorado de su tobillo.


7 comentarios:

Miguel Ángel dijo...

Mi señor mío Don Segismundo de Valonsadero y Medinaceli, buena la ha hecho vuecencia. Otra vez en las mismas, de prestado. Más le valiera volver a la chistorra a pesar del mal olor de la pimienta.
Tuve yo un compañero en semejantes circunstancias a las suyas, tiempo ha, que ya voy peinando canas (voto a bríos que no me las he de teñir). Era de Cabra de Santo Cristo, provincia de Jaén. Un aceite, unas olivas aliñás, un embutido casero, un vino de abajo Valdepeñas, ¡qué enjundias y qué jocundias las nuestras de aquellos días!
Vuelva usted a la pensión de Leganitos, comparta si puede habitación y también cama si ha lugar, y deje la buhardilla aunque le haya salido regalada, que me avisan que en los madriles pintan bastos, y no es lugar seguro para la permanencia.
Por lo demás, quedo obligado a su merced, para que disponga en lo que necesite.

BIPOLAR dijo...

Tenga usted mucho cuidado de no salir en las revistas del corazón ni en los expedientes equis de alto secreto acompañado del tobillo de semejante molusca. Todo es un ardiz de Doña Espe para arrancarle las gonadillas y echárselas a los de la calle génova, que andan revueltos y con ganas de comer.

DianNa_ dijo...

Es lo que tiene la independencia que a veces te tocan los huevos jajajajaaja

No se puede ser tan buen, señor mío, al menos que tu ocupa te deje un lugar en la nudosa alfombra o un gancho del perchero :)

Besos gorditos

Fuentecillas dijo...

Hola Don Segismundo de ...todo eso,la verdad con esa carita quien se resiste.
Suerte
Fuen
Gracias

Merche Pallarés dijo...

Ay, mi admirado DON SEGISMUNDO DE VALONSADERO Y MEDINACELI, como dice MIGUEL ANGEL mejor que vuelva a la chistorra y se deje de zarandajas con la Soraya que ya hemos visto lo sexy que es en las fotos publicadas en las cuales, segun su jefe Rajoido está muy "mona"... ¡País! Besotes, M.

TitoCarlos dijo...

Si la Soraya es una santa! pero eso sí, acompañada de chorizos.... Venga, vuélvase a la chistorra que es mas popular todavía.

alfonso dijo...

decidido, te vamos a pedir tu suntuoso lugar de reposo para organizar una macro fiesta, claro que tienes que buscar a tu amigo para que nos mande chorizos y asi probarlos bañados en la otra mitad de gaitero que quedaba por ahi(siempre y cuando no molestemos a doña Soraya)