
De esta guisa y circunstancia quedóse Chorchito Bush, también conocido como el macarra de Crawford, cuando a los veintiseis minutos de terminar la timba de Washington, y después de que el chico de Sonsoles se fuera con la silla pegada al culo por si acaso, Aznar le ofreció hacerse cargo de la vigilancia nocturna de la Farándula de Amargaos, Estreñidos y Siniestros (FAES para los de la banda) que, por lo visto, preside el tipo que compatibiliza un bigote lacio y viejo con una melena negra y bruñida con aceite de jamelga.
"Es que no me lo puedo creer. Hacer eso por mí. Es que no me lo merezco. Este Ánsar es hipermaravilloso. Le adoro", dicen que dijo Bush a Murdoch, que ya le habia comentado a la Condolezza que "mi capullito de alhelí" o "el que me limpia los zapatos y dice lo que yo quiero", como le llama al tal Aznar, iba a tener un gesto de puta madre con el señorito de Guantánamo, después de los favores que le habia hecho dejándole comer galletas, cortar árboles y poner las patas encima de la mesa como le habia enseñado su papá, que a su vez lo habia aprendido de Donald Rumsfeld cuando éste se la pelaba compulsivamente después de darse el pico con Sadam Hussein y los talibanes antes de que todos ellos fueran considerados unos hijos de puta a los que había que eliminar para distraer la atención.
Al enterarse Laura, esa abnegada dama que es capaz de darlo todo, menos el rosario de su madre, por su borrachín de otrora, no le hizo ninguna gracia. Más aún, la descompuso de tal forma que todavía con la bacinilla anda. "¿Pero cómo vas a ir de portero de noche con semejante cretino, que además le huele el sobaco y tiene una mujer experta en decir sandeces, y que no para de meterse los dedos en la nariz mientras se rie como las hienas?, Ni hablar. Tú a la FAEs no vas ni en pintura. Tú a cortar árboles, a comer galletas y a capar pollos, que se te da de puta madre". Pero Bush no se resignaba a tener que dedicarse a esas chorradas cuando, a pesar de las almorranas cerebrales que le aquejan, se daba cuenta de que en la FAES podía montarse unas juergas del copón y de paso resolver problemas de los que estaba hasta los huevos.
Por de pronto, le permitía evitar que los de Guantánamo le cosieran a hostias después de que Obama y sus parientes cerraran la cárcel que se habia montado para que el Cheney se forrara con la venta de pijamas y cadenas; también le permitiría llevar a toda la banda de los neocons, incluidas las suegras, a los Madriles, donde podrían estar a salvo cuando se descubrieran los chanchullos y corrupciones a las que se habian dedicado durante ocho años, con la posibilidad de destinar los beneficios de sus mordidas y comisiones al negocio de los sex shops que, aunque estaban de puta pena, podrían relanzar con las pelis sado-maso que se habian traido de Abu Graib y de otros sitios de los que tanto le gustaba a Bush hablar con Aznar, con Blair y sus respectivas maromas. Cuando se juntaban las tres parejas a ver esas atrocidades la juerga y el amachambramiento, como diría el Umbral, estaban garantizados.
Al escribir esta crónica, ese tontito de baba y bragueta al bies todavia se lo está pensando. Por eso lo advierto para que cuando a partir del 20 de Enero la banda de los Bush aterrice en Madrid para hacer de mamporreros de la FAES los madrileños y las madrileñas se guarden la cartera y las intimidades a buen recaudo, ya que se avecina una peste que puede hacer estragos en los altos, medios y bajos fondos de la capital. El que avisa no es traidor, ¿eh?